En los zapatos de un maestro de escuela: la educación ciudadana más allá del escritorio


El acervo de información sobre educación ciudadana sólo se dimensiona cuando hay una aproximación cercana y dedicada, pues intuitivamente parecería que este tema sólo genera literatura alrededor de manuales de buen comportamiento, modales exquisitos en la mesa, ética y moral. No obstante, basta con identificar algunos de los autores más relevantes en la materia para evidenciar una tradición académica juiciosa y de largo aliento que va más allá de propuestas sobre cómo ser buenos ciudadanos. Souto Paz (1971), Villegas de Reimers (1994); Riquelme A (1995); Cortina, A. (1999); Chaux, E. (2004); Conde Silvia (2008); Chávez, M. (2010), Agüero, J., Araya, I., Marín, J., Molina, S. y Rojas, F. (2011) y Magendzo y Arias (2015), entre otros, han dedicado buena parte de su trabajo profesional a la investigación y comprensión de la educación para la ciudadanía desde un pensamiento complejo.

Si bien este panorama resultaba alentador cuando asumí mi cargo como Gestora de Contenidos del Sistema Regional de Evaluación y Desarrollo de Competencias Ciudadanas (SREDECC), nunca imaginé que me enfrentaba a un desafío mucho más grande de lo esperado. La existencia de la información por sí sola no genera contenidos ni mucho menos responde a las necesidades de nuestro público, especialmente los docentes.

Gracias al apoyo y acompañamiento de mi equipo no me tomó mucho tiempo llegar a preguntas como ¿qué es lo que realmente necesitan los docentes para entender la educación ciudadana en el ejercicio diario de la enseñanza? ¿Será útil para ellos si les enviamos grandes documentos y disertaciones sobre el tema? O mejor aún ¿No necesitarán más bien pequeñas cápsulas de información que les ayuden a diseñar herramientas prácticas y didácticas para sus clases? En ese punto, mi trabajo implicó un gran reto y era el de ponerme en los zapatos de un maestro de escuela.

Empecé a diseñar un plan que me permitiera organizar mis ideas antes de tomar un computador y generar o difundir contenidos. En mi ingenuidad académica pensé que la información se encontraría sólo buscando las palabras “educación ciudadana”, “educación cívica” o “formación ciudadana desde el aula”. Primer error. Este proyecto nos ha enseñado que las experiencias en este campo educativo son tan amplias y tan diversas que abarcan ejercicios pedagógicos que muchas veces no son documentados y que, además, sus autores (por lo general profesores) no definen propiamente como educación ciudadana.

Fue así como logré entender que producir contenidos no significaba limitarme a los buscadores, alertas de Google o a un catálogo de biblioteca. Gestionar contenidos sobre educación ciudadana implicaba conversar con profesores, aproximarse a personas expertas en el tema, indagar sobre experiencias innovadoras en el aula y abrir la mente a las mil y una posibilidades de trabajo didáctico que se generan en los salones de clase. Recuerdo, por ejemplo, que alguna vez publicamos un vídeo llamado “La pedagogía de la corridez” que relata la historia de la profesora Lola y su grupo de colegas en una pequeña escuela ubicada en el corregimiento de Galindez en el Valle del Patía al sur del Cauca (Colombia). La profe Lola se define a sí misma como “Cultora madre maestra, de hacha y machete, lideresa con amor y dedicación, pedagoga de profesión, amo esa vocación, vida y muerte ejes para impartir formación, amigos, amigas contigo hoy estoy” (…). Su trabajo se basa en educar desde las realidades y saberes propios del contexto rural en el que viven sus estudiantes, particularmente desde una idea que ella denomina “Bioaulas”. Desde allí busca aproximar a los niños y jóvenes al conocimiento de los libros, pero desde el contacto directo con la naturaleza y con los territorios en los cuales ellos nacieron, trabajan y viven. Además, consciente de que los jóvenes sienten curiosidad por el amor y el sexo, la profe Lola creó un plan de aula para conversar sobre la sexualidad responsable desde la danza y el canto.

En ninguno de sus vídeos la profe Lola y sus colegas docentes mencionan las palabras “educar para la ciudadanía”. Sin embargo, sus estrategias de educación ambiental y educación para la sexualidad son -desde lo conceptual- aristas de la enseñanza de la ciudadanía desde la educación.

Cuando vi ese vídeo mi perspectiva sobre el ejercicio de la educación ciudadana cambió radicalmente. Entendí que hay prácticas de educación para la ciudadanía tan diversas y ocultas que en la mayoría de ocasiones son difíciles de ubicar en una categoría bibliográfica. Además, es una práctica que goza de cierta flexibilidad y creatividad por lo que los profesores pueden abordarla aún con los recursos más escasos. Desde esa perspectiva, la orientación de los contenidos que el SREDECC compartía empezó a responder a esas diversas realidades que abarcan desde las experiencias más sofisticadas en aquellas escuelas con capitales económicos y sociales más favorables, hasta las de aquellas pequeñas escuelas que con pocos insumos económicos diseñan e implementan grandes ideas para educar ciudadanos participativos, democráticos y consientes del mundo en el que viven.

A partir de ese descubrimiento las posibilidades para identificar y difundir contenidos sobre lo que el SREDECC busca se ampliaron bastante. Empezamos a generar una mayor interacción con los profes, diseñamos una biblioteca virtual que centralizara la información y nos ocupamos de identificar y crear contenidos mucho más didácticos y sencillos para su práctica docente. Logramos identificar el valor de lo audiovisual y de cómo una charla TED, por citar un ejemplo, puede resultar mucho más interesante que una tesis doctoral. Con lo anterior no subestimamos el valor de lo teórico sino que más bien, dada la enorme carga curricular que manejan muchos docentes, encontramos que es más estratégico e importarte proveerlos de ideas prácticas que puedan usar en sus aulas de clase.

Puedo decir, sin temor a equivocarme, que mi experiencia como Gestora de Contenidos de este proyecto ha sido una de las más enriquecedoras de mi carrera profesional. Junto a mi equipo encontramos ideas maravillosas que llenan de nuevos significados el valioso ejercicio docente y que nos han enseñado que la educación sí puede transformar vidas.

Lina Margarita Perea Mojica
Gestora de Contenidos, Sistema Regional de Evaluación y Desarrollo de Competencias Ciudadanas (SREDECC)